Los accidentes en niños son parte de la aventura de crecer. Ya sea que estén corriendo por el parque, jugando en casa o explorando con curiosidad, siempre hay riesgos de caídas, golpes o rasguños. Como mamá, cada vez que tu pequeño se hace una herida, el corazón te da un brinco ¡Pero tranquila! Con el cuidado adecuado esas lesiones sanarán rápidamente y tu hijo estará de vuelta en acción.
Los niños pequeños, especialmente menores de 5 años, son curiosos y activos por naturaleza, lo que los hace propensos a sufrir accidentes en el hogar o durante el juego. A continuación, destacamos los tipos de heridas más comunes (UNICEF, 2024):
Son comunes y pueden provocar desde rasguños y moretones hasta fracturas o lesiones más graves.
Pueden ocurrir con vidrios rotos, objetos afilados o latas.
Causadas por líquidos calientes, fuego o superficies calientes.
El contacto con agua sin supervisión puede ser fatal. Te recomendamos que:
Ocurre cuando los niños ingieren alimentos o pequeños objetos.
Causadas por medicamentos, productos de limpieza o venenos. Te aconsejamos:
La recuperación de una lesión no solo es física; el apoyo emocional es clave para que los niños se sientan seguros y protegidos. Por ello:
Prevenir los accidentes en niños es la mejor manera de evitar rasguños, cortaduras o ampollas en los pies. Sigue estos consejos para protegerlos:
Recuerda que los niños aprenden y crecen a través de la exploración, y los pequeños accidentes son parte de su desarrollo. Por lo tanto, con estos consejos siempre estarás preparada para protegerlos y ayudarles a sanar rápidamente. ¡Tranquila, mamá, estás haciendo un gran trabajo!
Referencias Bibliográficas